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Tortícolis: qué es y cómo debes tratarla

La tortícolis es causada por una severa contractura muscular en la zona del cuello que produce dolor, una mala postura de la cabeza y otros síntomas. Las causas de la tortícolis son diversas, incluso algunas no se conocen todavía, pero esas mismas causas son las que determinan la gravedad del cuadro clínico y las posibles complicaciones derivadas de no tratar a tiempo una tortícolis persistente.

Quien más, quien menos, ha sufrido tortícolis alguna vez. Los más afortunados no habrán experimentado más que un dolor agudo en el cuello y zonas próximas, con limitación de movimientos y cómo ese dolor les obligaba a mantener la cabeza girada de forma poco natural. Pero si la tortícolis es leve y pasajera, tal vez un poco de calor o un masaje con algún tipo de linimento, unido al reposo relativo habrán bastado para volver a la normalidad en uno o dos días.

Por desgracia, una tortícolis no siempre se resuelve por sí sola ni es algo molesto aunque benigno. Acompáñanos para saber cuándo una tortícolis requiere de una consulta con un médico y cómo se tratan los casos rebeldes.

¿Qué es la tortícolis?

Podemos definir la tortícolis como una contracción intensa y mantenida, involuntaria, de los músculos del cuello que nos limita la movilidad y se acompaña de dolor. Este dolor puede irradiar desde el cuello, la zona contraída a nivel muscular, hasta la cabeza, un hombro o la parte alta de la espalda.

Posibles causas de su aparición

  • Una mala postura, muchas veces durante el sueño. También puede ser consecuencia de una mala higiene postural o del uso de una almohada inadecuada.
  • Un movimiento brusco, como el que realizamos para evitar caernos, o un sobreesfuerzo.
  • Causas genéticas.
  • Una postura poco ergonómica en el útero materno.
  • Lesiones neurológicas.
  • En personas con problemas en las vértebras cervicales, los episodios de tortícolis son bastante frecuente debidos a la deformación ósea.

Síntomas de la tortícolis

Además del dolor en el cuello, que irradia con facilidad hacia la cabeza, un hombro o la espalda y nos obliga a adoptar posturas raras, con la cabeza girada o ladeada, quienes saben bien qué es la tortícolis pueden describir otros síntomas. Estos síntomas adicionales también se pueden presentar en tortícolis puntuales pero de cierta intensidad, producidas por un sobreesfuerzo o un movimiento brusco. En general, los síntomas que acompañan a los que siempre se producen en la tortícolis indican qué más zonas se están viendo afectadas y cómo aliviar el dolor de cuello de la forma más rápida y efectiva.

La tortícolis que repite a menudo entre pacientes con algunos problemas cervicales, como pueden ser las hernias discales, suele ir acompañada de hormigueo o falta de fuerza en uno o ambos miembros superiores, a veces hasta el codo, a veces hasta la mano, por compresión de las raíces nerviosas.

Cuando la causa de la tortícolis es neurológica o bien la propia contractura afecta a algún nervio, se pueden experimentar temblores similares a los de las personas que sufren de la enfermedad de Parkinson o de algún espasmo muscular más espaciado. Los temblores en la cabeza son otro síntoma relativamente frecuente.

Es muy normal que, mientras dura el dolor, se mantenga un hombro más alto que otro en personas que no padecen escoliosis. Eso es debido a que en la tortícolis hay unos músculos que se acortan, mientras otros permanecen con su longitud habitual. Existen neonatos que nacen con los músculos del cuello asimétricos por una mala postura en el útero o un parto complicado, pero también existe tratamiento para ellos. Una vez sabemos cómo quitar el dolor del cuello, los hombros volverán a su correcta posición de forma espontánea.

Tratamiento de la tortícolis desde la fisioterapia

La tortícolis es dolorosa y molesta en otros sentidos, bastante incapacitante mientras se sufre, por lo que es normal escuchar a gente preguntando a su fisioterapeuta o a su médico de cabecera cómo quitar una tortícolis rápido.

Lo cierto es que no siempre se puede solucionar el problema de forma inmediata, con relajantes musculares, calor y reposo. Incluso hay casos en los que se necesita inyectar toxina botulínica o recurrir a la cirugía.

Pero si hay algo que siempre funciona, aunque sea para aliviar la tortícolis y devolver parte de la movilidad perdida es la rehabilitación. La etiología de cada caso determina en qué va a consistir esa terapia rehabilitadora.

A los ejercicios, a veces realizados en piscina de agua caliente y otras en seco, con la supervisión de un fisioterapeuta profesional, se le pueden sumar masajes de estiramiento que ayuden a descontracturar el músculo o músculos afectados. Cuando la causa de episodios recurrentes son problemas en la espalda o el cuello, los ejercicios de rehabilitación que buscan aliviar el dolor del cuello se extenderán a las zonas afectadas pero teniendo en cuenta siempre si hay algún ejercicio incompatible con la lesión o lesiones que presente el paciente, o con el hecho de haber sido sometido a determinadas cirugías. Por eso no sirven los tutoriales ni las tablas de ejercicios de un gimnasio, por muy buena que pueda ser la intención de quienes comparten información.

En general, quien sufre de algún tipo de tortícolis va a experimentar mejoría con ejercicios de estiramiento de los músculos de la zona y de grupos musculares próximos, al mejorar el tono muscular general de la espalda y el cuello para poder mantener una correcta postura sin problemas y con cierta tracción, que se puede aplicar en forma de masaje o con unos pequeños pesos en la propia casa del paciente. Pero esto es para los casos en los que no hay una limitación física a un movimiento, como puede ser un complejo osteofitario o unos tornillos quirúrgicos. Las personas con hernias discales en el cuello, tanto si han sido operadas como si no, son quienes suelen requerir de una mayor adaptación en su tabla de ejercicios y una supervisión continuada que se puede llevar a cabo con fisioterapia a domicilio.

Aunque hay algo en común a todos los aquejados de tortícolis y es que deben realizar sus ejercicios siempre forma suave y controlada, experimentando que algo cuesta cierto trabajo pero sin forzar en exceso, o empeoraría el cuadro, y manteniendo una postura correcta en todo momento.

La tortícolis puede no tener solución total en algunos casos, pero siempre se puede lograr alivio y espaciar los episodios cuando hay una causa que los produce o facilita. Las personas sanas que sufren una ligera tortícolis por un mal movimiento o una postura poco adecuada no suelen ser conscientes de que si no se cuidan y su problema llega a cronificarse, estarán poniendo en peligro algunos nervios que afectarán a su desempeño con las manos o al equilibrio.

Cuando la tortícolis repite a menudo se hacen necesarias una serie de pruebas diagnósticas para determinar la causa. Con esta información, el médico prescribe el tratamiento farmacológico de apoyo a la rehabilitación con un fisioterapeuta, que puede acudir al domicilio a realizar el tratamiento necesario.

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